Janucá es el día en que conmemoramos la milagrosa victoria de los Macabeos por sobre el imperio Greco Sirio y también el milagro del aceite. Luego de la victoria y al reiniciar los servicios en el templo, solo se pudo encontrar una vasija de aceite para encender la menorá, ese aceite duro milagrosamente 8 días.

De acuerdo con la Cabalá, cada una de las festividades judías posee una energía espiritual en particular, una manera diferente de conectarse al infinito. En Janucá se revela la energía de los milagros, un milagro no necesariamente se refiere a un hecho sobrenatural, según la Cabalá, un milagro es también la capacidad de trascender nuestra estructura, superar desafíos, romper malos hábitos, cambiar la rasgos de personalidad, el trascender las limitaciones autoimpuestas, en volver lo imposible en posible. Este canal de espiritual fue accedido por los Macabeos, que al enfrentarse a una situación imposible e irracional(librar una guerra en total desigualdad de condiciones) con entrega y fé absolutas, abrieron un portal transdimensional de energía y desde ese entonces esta disponible para cada uno de nosotros cada Janucá.

Un milagro entonces según la Cabalá, es la energía que se genera en respuesta al acto y el esfuerzo de cambiar nuestra propia naturaleza, dicho cambio es lo que crea la proyección de una nueva vibración espiritual en nuestra alma, que actúa como efecto dominó, influenciando positivamente en todos nuestros ámbitos cotidianos, trabajo, familia, relaciones interpersonales, sensibilidad etc.

Por eso es que se encienden las velas de Janucá, no para recordar un evento histórico, sino para ayudarnos a desarrollar una conexión y percepción de la luz que está siendo revelada en esos días y sacar provecho de ella.

Felíz Janucá!

Januká